Monday, September 21, 2009

Un recuerdo a Norman Borlaug, el padre de la Revolución Verde

 

 

 

Un cáncer ha puesto fin a una vida dedicada a combatir el hambre en el mundo en vías de desarrollo era la noticia seca del fallecimiento del padre de la Revolución Verde. Y es que junto con la comunidad internacional de desarrollo, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), se conduele por la muerte del Dr. Norman E. Borlaug, Premio Nobel de la Paz y reconocido experto en trigo, quien dejó de existir el pasado fin de semana a los 95 años.

 

Dr. Borlaug trabajó cuatro décadas como investigador del CIMMYT y formaba parte del centro cuando recibió el Premio Nobel de la Paz. Especialmente los países en desarrollo deben tributo especial a este gran hombre, pero todos los que de una manera u otra estamos relacionados con la producción de alimentos como sus deudores. Nada más enterarme de la noticia recé un responso como suelo hacer en estos casos y empecé a pensar que debíamos decir algo bueno sobre él. Por este motivo dedicamos este espacio a comentar una nota sobre su trabajo y su persona que nos ha llegado del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT).

 

Las variedades de trigo de alto rendimiento y las prácticas agronómicas mejoradas que fueron generadas por Borlaug y su grupo de científicos en México en los años de 1950, fueron introducidas en el sur de Asia en la década de los 1960 y posiblemente hayan evitado que cientos de millones de personas murieran de hambre. Gracias a la obra de Borlaug, conocida como la Revolución Verde, la agricultura basada en la ciencia llegó a los países en desarrollo. Hoy día, se siembran en 80 millones de hectáreas en todo el mundo los trigos generados a partir del trabajo pionero de Borlaug, que son de alto rendimiento y resisten a las enfermedades.

 

Recordamos que el Dr. Borlaug recibió el Premio Nobel de la Paz en 1970, en reconocimiento a sus logros, que culminaron en la fundación de una red de 15 centros internacionales de investigación agrícola, entre ellos, el CIMMYT. Borlaug dejó de trabajar de tiempo completo en el CIMMYT en 1979, si bien siguió siendo consultor residente de tiempo parcial hasta su muerte. En 1984, su carrera profesional tomó un nuevo giro cuando asumió el cargo de profesor en la Universidad Texas A&M, puesto que desempeñó durante 23 años. En 1986, estableció un programa en apoyo a la agricultura en África junto con la Fundación Nipona del Japón, dirigida por Ryoichi Sasakawa. En un período de 20 años, este programa, denominado Sasakawa-Global 2000, ha colaborado con 15 países africanos con el objeto de transferir tecnologías agrícolas mejoradas a millones de pequeños productores de ese continente.

 

El Dr. Borlaug siempre se consideró maestro además de científico. Hoy día, varios miles de hombres y mujeres que se dedican a las ciencias agrícolas en más de 50 países tienen el orgullo de haber sido estudiantes de Norman Borlaug.

 

Borlaug se valió de su fama y prestigio para promover la causa de impulsar el desarrollo del pequeño productor agrícola en todo el mundo. Durante 63 años de carrera profesional, el doctor, incansable viajero, visitó a productores y científicos agrícolas en más de 100 naciones. Se estima que en el transcurso de su vida, el doctor habló personalmente con más de 500 mil personas, entre alumnos y ciudadanos comunes y corrientes, para explicarles los retos y las complejidades de la producción mundial de alimentos.

 

El Dr. Borlaug fue nombrado miembro honorario de las academias de ciencias agrícolas de 11 naciones, recibió 60 doctorados honoris causa y fue honrado por asociaciones cívicas y de productores en 28 países.

 

También en su país ha sido reconocida ampliamente su obra. A nivel federal, le fueron otorgadas la Medalla Presidencial a la Libertad, la Medalla Nacional a la Ciencia y el mayor galardón que puede recibir un civil en Estados Unidos: la Medalla de Oro del Congreso.

 

Cabe señalar que en el CIMMYT también se sentía como en su casa el Dr. Borlaug, quien se distinguía por ser una persona sencilla y carismática. El doctor hablaba bien el español y tenía un interés genuino en la gente, pues saludaba y conversaba con todos por igual, ya fueran investigadores u obreros en el campo. Su pragmatismo y visión de aplicar la ciencia en beneficio de los pobres es el legado que el doctor ha dejado al CIMMYT y a varias otras instituciones con las que mantuvo relaciones muy estrechas.

 

Dedicó su vida a combatir el hambre, pero estuvo siempre vigilante, pues como dijo en su discurso de aceptación del Premio Nobel en 1970, "Es cierto que la lucha contra el hambre va mejor…pero la corriente podría cambiar, si nos damos por satisfechos..."

 

En resumen podemos decir que el Premio Nobel de la Paz y padre de la Revolución Verde, contribuyó a la modernización de las técnicas agrícolas y al incremento de la productividad, al tiempo que se mostró un gran defensor de las biotecnologías y las manipulaciones genéticas.

 

También fue un fiel defensor de las biotecnologías y las manipulaciones genéticas. En 2002 en una entrevista afirmó que "el público debe ser informado mejor sobre la importancia de las biotecnologías en la producción alimentaria y será menos crítico". Estamos en ello. Como divulgador de los avances en tecnología agrícola pienso que no hay mayor tributo que podríamos hacerle al Dr. Borlaug que continuar la tarea a la que dedicó toda su vida, es decir, aplicar las ciencias agrícolas con fines humanitarios.

 

Jesús Domingo


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